Una nueva vida en todos los países del mundo
La Demosciocracia
Es una evolución importante: la automatización no debe uniformar a los seres humanos; debe devolverles tiempo y, por tanto, más libertad para conducir su existencia.
Principio — Liberación del tiempo humano
La robotización y el uso de androides tienen como finalidad liberar progresivamente al ser humano de los trabajos penosos, repetitivos o indispensables únicamente para satisfacer las necesidades materiales.
El tiempo así liberado pertenece al ser humano.
Cada persona debe poder elegir profundizar en sus conocimientos, estudiar durante toda su vida, investigar, inventar, crear y contribuir al perfeccionamiento de la sociedad, del medioambiente y de las tecnologías al servicio de la humanidad.
Quien desee dedicar más tiempo de su existencia al conocimiento y a la investigación debe disponer de los medios necesarios.
Quien simplemente aspire a una vida familiar, cultural, artística, deportiva o contemplativa más serena debe gozar de la misma dignidad y los mismos derechos.
El conocimiento no crea una clase superior. Crea una responsabilidad hacia los demás.
Los androides y las inteligencias artificiales siguen siendo instrumentos al servicio de la humanidad. El aumento de su productividad debe beneficiar a toda la población y no concentrar la riqueza y el poder en unas pocas manos.
El progreso se mide entonces no por la cantidad de bienes consumidos, sino por la mejora del conocimiento, la libertad, la serenidad y las condiciones de vida de todos los seres humanos, dentro de los límites de los recursos que el planeta puede proporcionar de manera sostenible.
La erudición dejaría de estar reservada a quienes pudieron estudiar en su juventud. Si las máquinas asumen gran parte del trabajo material, una persona podría aprender a los 20, 50 u 80 años y seguir aportando su experiencia y sus conocimientos a la comunidad.
Esto va configurando una verdadera filosofía de civilización que debe situarse después de los principios constitucionales fundamentales.
La Demosciocracia es una organización de la sociedad basada en el poder del pueblo, el conocimiento, la experiencia, la competencia, la responsabilidad y la búsqueda del bien común.
Organiza la sociedad desde su base: el ciudadano, las actividades humanas, el distrito y el territorio.
El poder no es una profesión ni una propiedad. Representar a la población es una misión temporal. La gestión se encomienda a personas contratadas por sus competencias, experiencia y resultados.
Toda responsabilidad implica control. Todo responsable debe rendir cuentas de su actuación y puede ser sustituido o destituido.
La Demosciocracia se apoya en tres principios fundamentales:
LIBERTAD — IGUALDAD — VERDAD
ARTÍCULO 1 — EL PUEBLO Y LA SOBERANÍA
1.1 — Principio de soberanía
La soberanía pertenece al pueblo.
Ninguna persona, familia, organización, corporación profesional, empresa, potencia económica o financiera puede apropiársela ni ejercerla permanentemente en su lugar.
La Demosciocracia organiza el poder desde la base (el territorio) hacia la cima.
El ciudadano participa en la vida colectiva desde su distrito, primera unidad de representación de la población y de las corporaciones.
La representación no es una profesión. Es una misión temporal al servicio de la comunidad.
La gestión de las instituciones se encomienda a personas contratadas por sus competencias, experiencia y resultados, bajo el control permanente de los representantes del pueblo y de las corporaciones profesionales.
Ningún poder se adquiere definitivamente. Todo responsable debe rendir cuentas y puede ser sustituido o destituido conforme a las reglas de la Demosciocracia.
1.2 — Organización general del poder
El país se organiza en:
- 7.040 distritos;
- 352 territorios;
- 20 distritos por territorio.
El distrito constituye la célula básica de la representación.
El territorio constituye la unidad fundamental de gestión y la principal base de la Demosciocracia.
El poder se construye según este principio:
Ciudadanos y corporaciones profesionales → Distritos → Consejos Territoriales → Cámara del Pueblo y Cámara de las Corporaciones Profesionales → Dirección Nacional.
La información, las necesidades y las propuestas ascienden desde los ciudadanos y las corporaciones profesionales a los Consejos Territoriales y después a las dos Cámaras.
Las orientaciones nacionales siguen un circuito distinto que permite transmitirlas y coordinarlas hacia los territorios.
La autoridad nacional debe gestionar y definir las grandes líneas de la política general del país y de las relaciones exteriores, pero no debe asumir lo que los territorios pueden organizar y gestionar por sí mismos.
El poder procede de la base; la gestión se confía a la competencia; el control permanece en manos del pueblo y de sus representantes.
ARTÍCULO 2 — EL DISTRITO Y LA REPRESENTACIÓN
2.1 — El distrito
Cada territorio comprende 20 distritos.
Cada distrito designa por sorteo:
- un representante del pueblo;
- un representante de las corporaciones profesionales y actividades.
Representan a su distrito en el Consejo Territorial, que será la base de la Demosciocracia.
2.2 — Duración de la representación
La representación se ejerce durante un año.
Quien haya desempeñado esta función no puede volver a ser designado para la misma función antes de transcurridos veinte años.
Esta rotación permite participar directamente en la vida colectiva e impide convertir la representación en una profesión.
2.3 — Participación en el Consejo
Los representantes participan en los trabajos del Consejo Territorial, especialmente en una sesión semanal.
Reciben una indemnización correspondiente al tiempo dedicado y a los gastos necesarios para cumplir su misión.
ARTÍCULO 3 — EL CONSEJO TERRITORIAL
3.1 — Composición
Cada Consejo Territorial comprende 40 miembros:
- 20 representantes del pueblo — 50 %;
- 20 representantes de las corporaciones profesionales — 50 %.
La igualdad entre ambas representaciones es un principio fundamental de la Demosciocracia.
3.2 — Misión
El Consejo recoge las necesidades, propuestas e información procedentes de los 20 distritos.
Determina las orientaciones, prioridades y necesidades del territorio.
Controla su realización.
El Consejo Territorial es el ojo y la mano de la Demosciocracia en el territorio.
3.3 — Dirección profesional del territorio
El Consejo contrata a un Director General del Territorio.
El Director General no es un representante. Es un profesional contratado por sus competencias, experiencia y capacidad de gestión.
Dirige los servicios del territorio, contrata a sus colaboradores y aplica las orientaciones decididas por el Consejo.
Contrata a los responsables profesionales necesarios para el funcionamiento del territorio.
Permanece en el cargo mientras su actuación y sus resultados satisfagan al Consejo y a la población, y respete los principios fundamentales de la Demosciocracia.
Puede ser sustituido o destituido en cualquier momento por insatisfacción, mala gestión, falta grave o incumplimiento de esos principios.
El Consejo representa, orienta y controla.
El Director General dirige, gestiona y ejecuta.
ARTÍCULO 4 — AUTONOMÍA, PRESUPUESTO Y EQUILIBRIO TERRITORIAL
4.1 — Autonomía
El territorio dispone de amplia autonomía para organizar y gestionar las responsabilidades que se le confían.
Conserva el control sobre el uso de sus medios, respetando la Constitución y las reglas comunes del país.
La responsabilidad debe ejercerse en el nivel más cercano posible a los ciudadanos.
La autoridad nacional dota a todos los territorios de un presupuesto idéntico, que permite descentralizar las grandes estructuras; no debe asumir en ningún caso lo que el territorio deberá organizar y gestionar eficazmente por sí mismo.
4.2 — Dotación territorial
Cada territorio recibe anualmente una dotación nacional calculada según una regla común a los 352 territorios.
Esta dotación tiene especialmente en cuenta dos elementos fundamentales:
- la población del territorio;
- su superficie.
La población permite considerar el número de ciudadanos a quienes deben prestarse servicios.
La superficie permite considerar las distancias, infraestructuras, redes, desplazamientos y cargas relacionadas con la extensión territorial.
Por tanto, la igualdad entre territorios no significa asignar una cantidad idéntica, sino una cantidad igual según los criterios que se definan. Significa aplicar la misma regla de cálculo a todos los territorios.
Las dos Cámaras determinan cada año los medios disponibles para el año siguiente según los recursos del país.
La fórmula de cálculo y reparto debe ser pública, sencilla y verificable por todos.
4.3 — Libertad de gestión
Una vez asignada la dotación, el territorio conserva el control sobre su utilización.
El Consejo Territorial define sus prioridades según las necesidades expresadas por los distritos, los ciudadanos y las corporaciones profesionales.
El Director General organiza y ejecuta esta gestión bajo el control del Consejo.
El territorio recibe según una regla común y gestiona según sus realidades y necesidades.
4.4 — Emulación entre territorios
La Demosciocracia fomenta una emulación positiva entre los 352 territorios.
La calidad de su gestión se evalúa, en particular, según:
- la calidad de vida;
- la satisfacción de la población;
- la calidad de los servicios;
- la eficacia de la gestión;
- el ahorro realmente conseguido;
- el desarrollo económico y humano;
- el estado de las infraestructuras;
- la calidad del medioambiente.
Los cinco territorios con mejores resultados reciben una prima adicional al año siguiente.
Esta prima recompensa la calidad de la gestión y no puede financiarse reduciendo la dotación normal de los demás territorios.
La Demosciocracia no hace competir a los ciudadanos; estimula a los territorios a mejorar la calidad de su gestión.
4.5 — Igualdad del ciudadano en todo el país
La autonomía territorial no puede generar desigualdad fundamental entre los ciudadanos.
Todo ciudadano debe poder vivir, trabajar, estudiar, emprender y desplazarse libremente por todo el país, independientemente de su distrito o territorio de origen.
Los derechos y libertades fundamentales son idénticos en todo el país.
Cada ciudadano debe poder disfrutar de un nivel equitativo de servicios esenciales, especialmente en salud, educación, seguridad, justicia, movilidad y acceso a servicios colectivos.
El reparto de recursos entre territorios debe contribuir a mantener este equilibrio.
Quien abandona un territorio para vivir en otro conserva los mismos derechos, libertades y protecciones fundamentales.
Los territorios son autónomos en su gestión; los ciudadanos siguen siendo iguales en todo el país.
ARTÍCULO 5 — LAS DOS CÁMARAS NACIONALES
5.1 — Constitución
Cada Consejo Territorial designa entre sus miembros:
- un representante en la Cámara del Pueblo;
- un representante en la Cámara de las Corporaciones Profesionales y Servicios.
Cada una de las dos Cámaras comprende, por tanto, 352 representantes.
5.2 — Cámara del Pueblo
La Cámara del Pueblo representa a los ciudadanos y los territorios.
Transmite a la Dirección Nacional las necesidades, dificultades, expectativas y valoraciones procedentes de los territorios.
Controla la actuación de la Dirección Nacional junto con la otra cámara de las corporaciones.
5.3 — Cámara de las Corporaciones Profesionales y Servicios
Esta Cámara representa los oficios, actividades, empresas, servicios, conocimientos prácticos, ciencias, técnicas y demás fuerzas activas del país.
Recoge las necesidades de los territorios y las propuestas del equipo gubernamental y participa en la elaboración de las reglas necesarias para el funcionamiento del país.
5.4 — Autoridad común
Las dos Cámaras controlan conjuntamente la Dirección Nacional.
Las decisiones fundamentales que comprometen al país requieren su participación conjunta.
Pueden mantener o destituir a la Dirección Nacional conforme a las reglas de la Demosciocracia.
ARTÍCULO 6 — LA DIRECCIÓN NACIONAL
6.1 — Los equipos candidatos
La Dirección Nacional corresponde a un equipo de 24 personas.
Los equipos candidatos están formados por ciudadanos que desean poner sus competencias al servicio del país.
Cada equipo presenta:
- su programa;
- sus objetivos;
- sus medios;
- sus orientaciones nacionales;
- sus orientaciones exteriores.
6.2 — Elección por la población
Los equipos candidatos se someten al sufragio universal en una sola vuelta.
Se seleccionan los cuatro equipos más votados.
6.3 — Elección de la Dirección Nacional
Las dos Cámaras examinan los cuatro equipos y sus programas.
Para ser elegido, un equipo debe obtener al menos el 75 % de los votos conforme a las reglas comunes a ambas Cámaras.
Así, la población determina las cuatro opciones principales y los representantes de los territorios eligen entre ellas al equipo encargado de la Dirección Nacional.
6.4 — Duración, control y destitución
La Dirección Nacional puede plantear su actuación para un período de entre cinco y diez años, a fin de disponer del tiempo necesario para realizar su programa.
Esa duración no le concede ningún derecho automático a permanecer en el cargo.
La Dirección Nacional sigue sometida al control permanente de las dos Cámaras.
Puede ser destituida si incumple su programa, modifica profundamente su orientación sin acuerdo, comete una falta grave o pierde la confianza necesaria.
La duración permite construir; los resultados y la confianza permiten permanecer.
ARTÍCULO 7 — CIRCULACIÓN DEL PODER Y LA INFORMACIÓN
Dos circuitos complementarios organizan la Demosciocracia.
De la población a la Dirección Nacional
Ciudadanos y corporaciones profesionales → Distritos → Consejos Territoriales → Dos Cámaras → Dirección Nacional.
Este circuito permite que las realidades, necesidades, propuestas y dificultades asciendan desde la población.
De la Dirección Nacional a los territorios
Las orientaciones necesarias para el conjunto del país se transmiten a los territorios mediante una organización de coordinación.
Los responsables de esta coordinación no sustituyen ni a los Consejos Territoriales ni a los Directores Generales.
Garantizan la transmisión, coordinación y control de las misiones comunes del país.
Los dos circuitos deben permanecer separados para que la expresión ascendente de la voluntad ciudadana nunca se confunda con la transmisión de las decisiones de la Dirección Nacional.
ARTÍCULO 8 — LAS RESPONSABILIDADES DEL TERRITORIO
El territorio asume directamente las responsabilidades que pueden ejercerse eficazmente en su nivel.
Organiza especialmente los servicios necesarios para:
- la seguridad;
- la salud;
- la educación;
- la economía;
- las infraestructuras;
- el medioambiente;
- la vida social;
- la prevención;
- la movilidad;
- y las demás necesidades esenciales de su población.
El territorio adapta su organización a sus realidades, respetando los derechos fundamentales comunes a todos los ciudadanos.
Las estructuras nacionales no deben sustituir a los territorios cuando estos puedan ejercer eficazmente una responsabilidad.
ARTÍCULO 9 — JUSTICIA, SEGURIDAD Y REGLAS COMUNES
La justicia y la seguridad deben ser accesibles lo más cerca posible de la población.
El territorio participa directamente en su organización y dispone de los medios necesarios para su funcionamiento.
Las libertades fundamentales, la igualdad ciudadana y los principios de la Demosciocracia siguen siendo comunes a todo el país.
Ninguna regla territorial puede vulnerar estos principios.
La proximidad da al territorio capacidad de actuar; la Constitución garantiza al ciudadano la igualdad de sus derechos en todo el país.
ARTÍCULO 10 — LA DEFENSA COMÚN
La defensa es una responsabilidad común del conjunto del país.
Mantiene, no obstante, un vínculo permanente con los territorios y sus poblaciones.
Sus recursos humanos y materiales se distribuyen por los territorios según las necesidades, manteniendo la coordinación nacional.
Los ciudadanos que ejercen profesiones de defensa forman parte integrante de las corporaciones profesionales y pueden participar en su representación con los mismos principios que las demás actividades.
La coordinación de la defensa se ejerce bajo el control de las instituciones nacionales de la Demosciocracia.
ARTÍCULO 11 — RESPONSABILIDAD, CONTROL Y DESTITUCIÓN
Toda persona que tenga una responsabilidad debe rendir cuentas de su actuación.
Los dirigentes profesionales permanecen en el cargo mientras su actuación sea positiva, sus resultados satisfactorios, conserven la confianza necesaria y respeten los principios fundamentales de la Demosciocracia.
La insatisfacción de los Consejos, las Cámaras o la población puede provocar una revisión de su continuidad.
La falta grave, la corrupción, el abuso de poder o la vulneración de los principios fundamentales pueden dar lugar a la destitución mediante un procedimiento que permita establecer los hechos.
Ninguna responsabilidad concede un derecho permanente a ejercer el poder.
ARTÍCULO 12 — FINALIDAD Y EVOLUCIÓN DE LA DEMOSCIOCRACIA
La Demosciocracia pone la organización de la sociedad al servicio del ser humano.
Busca mejorar permanentemente:
- la libertad;
- la igualdad;
- la calidad de vida;
- el conocimiento;
- la seguridad;
- la prosperidad;
- la justicia;
- la investigación;
- la creación;
- y la transmisión a las generaciones futuras.
La riqueza material es un medio para producir, crear y mejorar la vida. No es la medida del valor de un ser humano.
El conocimiento, la experiencia, el saber hacer, la investigación y la creación son riquezas esenciales de la sociedad.
La Demosciocracia no puede considerarse definitivamente terminada.
Debe evolucionar gracias a los conocimientos, experiencias y avances aportados por las generaciones sucesivas, preservando sus principios fundamentales.
Ninguna persona o poder particular puede apropiarse permanentemente de la soberanía.
La finalidad sigue siendo:
LIBERTAD — IGUALDAD — VERDAD
Por favor, compartan sus ideas para que construyamos juntos la Demosciocracia y acudan en gran número para cambiar esta democracia actual, la de los príncipes de la República. Gracias por sus pensamientos e ideas.
Mercidevoscommentaires