Traducción del artículo en francés de Jacques Rouchaud

Es una vergüenza. En Francia, quienes nos gobiernan ganan diez veces lo que gana un obrero. El presidente y el primer ministro cobran más de 16 000 € brutos al mes, y un ministro casi 10 700 €. El obrero con el salario mínimo (SMIC) cobra unos 1450 € netos.
Y eso es solo el sueldo. Hay que añadir las ventajas: coche, chófer, guardaespaldas, vivienda. En total, son al menos 35 000 € al mes para estos príncipes, más de veinte veces el salario mínimo.
Y eso no es todo. Muchos de estos príncipes acumulan además sus pensiones de antiguos ministros, senadores, diputados o cargos electos locales. Los expresidentes de la República son miembros de pleno derecho del Consejo Constitucional y conservan de por vida una asignación, además de, durante años, un despacho, colaboradores y un coche con chófer.
Y eso no es nada comparado con los países pobres. Allí, en un mes, estos príncipes ganan más que una familia en diez años.
Se dicen servidores de la República. Viven como príncipes.
La demosciocracia acaba con estos privilegios, en Francia como en cada país. La dirección nacional es revocable y rinde cuentas. Los ciudadanos y las corporaciones son la base de todo poder.
Libertad — Igualdad — Verdad
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