
Demosciocracia — El poder de las Cámaras y el Ejecutivo
1. El Territorio: base fundamental del poder
La Demosciocracia se basa ante todo en el Territorio. Este constituye la unidad fundamental de representación, de organización y de transmisión ascendente de las necesidades de la población.
Cada Territorio dispone de su Consejo, constituido según el principio fundamental de equilibrio:
50 % de representantes del Pueblo y 50 % de representantes de las Corporaciones y Servicios, que representan las actividades económicas, profesionales y las fuerzas activas del Territorio.
Esta organización nunca debe invertirse: el poder parte del Territorio y asciende hacia las instituciones nacionales.
Cada Territorio designa así a sus representantes ante las dos Cámaras nacionales:
- la Cámara del Pueblo, que representa directamente a los ciudadanos y a los Territorios;
- la Cámara de las Corporaciones y Servicios, que representa las actividades profesionales, económicas y los servicios necesarios para la sociedad.
Dado que los representantes se renuevan según el principio anual previsto por la Demosciocracia, las Cámaras se renuevan continuamente desde la base. Por tanto, no constituyen una clase política permanente.
2. Las dos Cámaras: centro del poder nacional
Las dos Cámaras reúnen la representación del conjunto de los Territorios franceses.
Juntas constituyen el centro de decisión nacional.
Elaboran las reglas comunes, definen las grandes orientaciones del país, determinan las misiones nacionales y controlan su realización.
El principio es sencillo:
los Territorios hacen llegar las necesidades; las Cámaras las confrontan, las organizan y deciden; el Ejecutivo pone en práctica sus decisiones.
Debe existir permanentemente un movimiento en ambas direcciones.
Territorios → Cámaras → Ejecutivo → Territorios
pero también:
Territorios → Ejecutivo → Cámaras
Así, cuando una decisión nacional encuentra una dificultad en su aplicación, la información debe poder ascender inmediatamente. El Ejecutivo presenta entonces a las Cámaras las dificultades constatadas y puede proponerles adaptaciones.
Sin embargo, no decide por sí solo una nueva orientación fundamental: la decisión corresponde a las dos Cámaras.
3. Selección del Ejecutivo
El Ejecutivo no procede de una clase política permanente.
Los equipos capaces de asumir la dirección ejecutiva del país presentan públicamente su organización, sus competencias, sus métodos y su capacidad para cumplir las misiones definidas para el país.
La selección se realiza en dos etapas.
En una primera etapa, el conjunto de los ciudadanos franceses participa en una votación nacional. Esta votación permite retener los cuatro equipos que obtienen los mejores resultados.
En una segunda etapa, las dos Cámaras examinan estos cuatro equipos y eligen aquel que recibirá la responsabilidad del Ejecutivo.
El Pueblo interviene, por tanto, directamente en la selección inicial, mientras que los representantes procedentes de todos los Territorios realizan la elección definitiva.
El equipo elegido no recibe por ello un poder independiente de las Cámaras.
Recibe una misión de ejecución.
4. Función del Ejecutivo
El Ejecutivo constituye la mano administrativa y operativa de las dos Cámaras.
Su función fundamental es transformar sus decisiones en acciones concretas.
Dirige la administración nacional necesaria para esta ejecución, coordina las grandes misiones comunes y transmite las orientaciones nacionales a las estructuras encargadas de su realización.
Debe asegurar también el movimiento inverso: recoger las dificultades, los resultados, las necesidades y las propuestas procedentes de los Territorios y presentarlos a las dos Cámaras.
El Ejecutivo posee, por tanto, una capacidad de propuesta derivada de su experiencia en la ejecución.
Pero proponer no es decidir.
Cuando considera que una regla debe modificarse, que una organización funciona mal o que un gasto es inútil, informa de ello a las Cámaras, aporta los elementos necesarios y propone eventualmente una solución. Las Cámaras deciden.
El Ejecutivo aplica después esa decisión.
5. Responsabilidad y revocación
El Ejecutivo sigue siendo permanentemente responsable ante las dos Cámaras.
No dispone de un poder garantizado durante un periodo que le permita oponerse de forma duradera a ellas.
Si ya no ejecuta correctamente sus misiones, si se aparta de las decisiones de las Cámaras, si se vuelve ineficaz o si se constatan faltas graves, las dos Cámaras pueden poner fin a sus funciones según las reglas constitucionales previstas.
El principio debe ser el de la responsabilidad permanente:
una función existe mientras se ejerza correctamente.
La misma lógica debe aplicarse a los principales responsables situados bajo la autoridad del Ejecutivo.
6. Territorios y Regiones: dos funciones diferentes
La Región no debe convertirse en un nivel político superior al Territorio.
El Territorio sigue siendo autónomo en sus competencias y constituye la base de la Demosciocracia.
La Región constituye principalmente un enlace de organización, de coordinación y de control de ciertas grandes misiones nacionales cuando es necesaria una organización que supere los límites de un solo Territorio.
La enseñanza ofrece un ejemplo de ello.
Las dos Cámaras determinan las grandes orientaciones comunes: conocimientos fundamentales, objetivos nacionales, exigencias de formación y principios que permitan una igualdad general entre los ciudadanos.
El Ejecutivo organiza su puesta en práctica.
Las Regiones pueden asegurar la coordinación y el control necesarios para esta aplicación.
Pero los Territorios conservan la capacidad de hacer llegar sus realidades, sus dificultades y sus necesidades.
Por tanto, el sistema nunca funciona únicamente de la cima hacia la base.
Funciona constantemente en ambos sentidos.
7. Defensa y grandes funciones nacionales
Ciertas misiones requieren naturalmente una organización nacional única.
La defensa y las fuerzas armadas son el ejemplo principal.
Dependen de las orientaciones y del control de las dos Cámaras, y su puesta en práctica operativa se confía al Ejecutivo y a las estructuras profesionales competentes.
Otras grandes funciones comunes podrán seguir una organización comparable cuando el interés del conjunto del país exija una unidad de funcionamiento.
Sin embargo, será necesario distinguir con precisión, en la Constitución, lo que corresponde realmente al nivel nacional y lo que debe permanecer bajo la responsabilidad de los Territorios.
8. Una administración nacional deliberadamente ligera
La Demosciocracia debe evitar la multiplicación de administraciones, organismos, comisiones y agencias cuyas funciones se solapan.
Toda estructura administrativa debe corresponder a una misión identificable y necesaria.
Cuando un organismo ya no tiene una utilidad demostrable, cuando su función puede ser realizada por una estructura existente o cuando constituye un duplicado administrativo, debe poder ser suprimido.
La administración es una herramienta al servicio de la población, y no una organización destinada a asegurar su propia permanencia.
Las tecnologías digitales y la inteligencia artificial podrán permitir automatizar una parte importante de las tareas administrativas, de los controles y de los intercambios de información.
El objetivo es doble: obtener un control eficaz reduciendo al mismo tiempo considerablemente los trámites inútiles para los ciudadanos y las empresas.
9. Finanzas, impuestos y redistribución
El Ejecutivo asegura también, bajo la autoridad de las dos Cámaras, la organización de la recaudación de los recursos nacionales.
El nivel de imposición debe limitarse a lo necesario para el funcionamiento de las misiones decididas colectivamente.
Los ingresos deben después asignarse y redistribuirse según reglas transparentes que permitan:
el funcionamiento de los servicios comunes, las misiones nacionales, los medios necesarios para los Territorios y la solidaridad indispensable entre las diferentes partes del país.
Las Cámaras determinan las reglas y controlan su aplicación.
El Ejecutivo recauda, administra y redistribuye conforme a estas decisiones.
Los sistemas informáticos y la inteligencia artificial deben permitir un control permanente de los flujos financieros y reducir los costes administrativos, sin multiplicar las cargas que pesan sobre las empresas y los ciudadanos.
10. Principio general del Ejecutivo demosciocrático
Finalmente, se puede resumir el conjunto del sistema mediante esta cadena:
EL PUEBLO Y LAS CORPORACIONES
↓
LOS TERRITORIOS
↓
CÁMARA DEL PUEBLO + CÁMARA DE LAS CORPORACIONES Y SERVICIOS
↓
DECISIÓN Y ORIENTACIÓN
↓
EJECUTIVO
↓
PUESTA EN PRÁCTICA ADMINISTRATIVA Y NACIONAL
↓
REGIONES Y TERRITORIOS SEGÚN SUS COMPETENCIAS
↓
RESULTADOS, NECESIDADES Y DIFICULTADES
↓
TRANSMISIÓN ASCENDENTE HACIA EL EJECUTIVO Y LAS DOS CÁMARAS
El principio esencial es, por tanto:
Los Territorios constituyen la base del poder. Las dos Cámaras, surgidas de los Territorios, deciden las orientaciones comunes. El Ejecutivo, seleccionado con la participación del Pueblo y después elegido por las dos Cámaras, administra y ejecuta sus decisiones. Rinde cuentas permanentemente a las Cámaras y puede proponerles las adaptaciones que la experiencia de la ejecución haga necesarias.
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